A mi me enseñaron a manejar la vida, yo sé de la escala de grises en la que se puede ver esta y no sólo eso, yo sé manejar los grises y crear ritmos con estos para componer algo más que una simple imagen.
A mi no me enseñaron a componer, esto nació de mi, lo aprendí con el paso del tiempo, fue algo tácito. Aprendí la estabilidad que otorga una ortogonal, el cambio brusco y marcado por una diagonal y la infinidad y represión de una envolvencia.
A mi no me enseñaron a ver, me enseñaron a observar, es muy distinto.
A diferencia de todo eso, a mi no me enseñaron a amar. Desconozco del amor y, por lo tanto, me pierdo en él.
martes 29 de julio de 2008
lunes 21 de julio de 2008
Música
Pretendo ser música y acariciar tu oído, manosearlo para que se entregue completamente a mi y así me abra las puertas a tu mente. Pretendo, sólo eso, pretendo.
Ya no sé, es como si tomaras parte de cada pensamiento mio. Al parecer ya no soy dueño de mi, mi subconciente tiene nombre y apellido, tú.
domingo 20 de julio de 2008
Enrredo
Yo sé que tú estas a miles de kilómetros de aquí, yo estoy aquí. Yo sé que estoy a miles de kilómetros de ti, tu estas ahí. Yo sé que miles de kilómetros no son más largos que las cuerdas de una guitarra; sin embargo, estamos así.
jueves 17 de julio de 2008
Ojos
Son tal vez las flores las culpables de la fragancia, las que me alegran el día aún cuando está nublado. Son tal vez las culpables de que todo me huela a esperanza, de que piense que siempre habrá una flor amarilla para mi y para ti.
Son tal vez las aves las culpables de la música, las que me cambian el mundo con el silbido de sus plumas. Son tal vez, con sus colores, las que me pintan la sonrisa aún cuando estoy triste.
Son las hojas las culpables del ritmo y la composición, las que hacen de ese todo abultado en las ramas algo definido, integrado, bello, abstracto. Son tal vez, con su multiplicidad, las que me cubren del sol aún cuando este quiere menguarme.
Son tal vez tus ojos los culpables de mis ilusiones, los que me arrancan del mundo y me llevan donde nadie sabe. Son tal vez, con el turquesa, los que me atormentan con cada paso de la hora.
Son los que marchitan las flores, los que callan las aves, los que secan las hojas. Son esos, tus ojos, los que me traen ciego.
Son tal vez las aves las culpables de la música, las que me cambian el mundo con el silbido de sus plumas. Son tal vez, con sus colores, las que me pintan la sonrisa aún cuando estoy triste.
Son las hojas las culpables del ritmo y la composición, las que hacen de ese todo abultado en las ramas algo definido, integrado, bello, abstracto. Son tal vez, con su multiplicidad, las que me cubren del sol aún cuando este quiere menguarme.
Son tal vez tus ojos los culpables de mis ilusiones, los que me arrancan del mundo y me llevan donde nadie sabe. Son tal vez, con el turquesa, los que me atormentan con cada paso de la hora.
Son los que marchitan las flores, los que callan las aves, los que secan las hojas. Son esos, tus ojos, los que me traen ciego.
lunes 14 de julio de 2008
Pedacito de sol
En algún momento y en algún lugar yo tuve el sol en mis manos. Dicen al aproximarsele algo, al estar a distancias cercanas a este, se consume. Pero frente a estas especulaciones yo digo que es falso.
Y es que lo tuve no por un momento, sino por meses. Lo capturé de tal forma que se amoldó a la palma de mi mano, logré modificarlo para que encaje perfectamente en cada grieta de mi piel, en cada surco, en cada lugar donde habitaban las sombras. Vivió refugiado, ahí, en la oscuridad donde no alumbraba nada más que su ínfima existencia. De ahí no escapó luz alguna, no existía la luz en su guarida y pasó de estar rodeado de oscuridad a vivir en ella.
Fueron largos meses, me tuve que atar las manos con cabellos y sujetarlas fuerte. Excluí la luz en su interior y así logré volver al sol en un ser claustrofóbico. De ahí salió siendo nada más que lo que yo permití que sea.
Pero salió, moldeado, cegado y aturdido. Olvidó el mundo y no escapaba de asomar por alguna de las aberturas entre mis dedos.
Al fin desidió salir y regresó donde pertenecía, luego de estar preso, luego de perder su esencia. Salió pero distinto, con un vació y es que le arranqué un pedacito para mi.
Al fin y al cabo terminé por matarlo, se desangró por el hoyo que le ocacioné. La luz ya no existe más que para mi pues tengo lo que queda de él en un cajón.
En el cajón habita una mujer, un pedacito de sol, que no puede sentir ni ver. En ella vivo yo, sumergido en la exlusividad que me proporciona su ser.
Y es que lo tuve no por un momento, sino por meses. Lo capturé de tal forma que se amoldó a la palma de mi mano, logré modificarlo para que encaje perfectamente en cada grieta de mi piel, en cada surco, en cada lugar donde habitaban las sombras. Vivió refugiado, ahí, en la oscuridad donde no alumbraba nada más que su ínfima existencia. De ahí no escapó luz alguna, no existía la luz en su guarida y pasó de estar rodeado de oscuridad a vivir en ella.
Fueron largos meses, me tuve que atar las manos con cabellos y sujetarlas fuerte. Excluí la luz en su interior y así logré volver al sol en un ser claustrofóbico. De ahí salió siendo nada más que lo que yo permití que sea.
Pero salió, moldeado, cegado y aturdido. Olvidó el mundo y no escapaba de asomar por alguna de las aberturas entre mis dedos.
Al fin desidió salir y regresó donde pertenecía, luego de estar preso, luego de perder su esencia. Salió pero distinto, con un vació y es que le arranqué un pedacito para mi.
Al fin y al cabo terminé por matarlo, se desangró por el hoyo que le ocacioné. La luz ya no existe más que para mi pues tengo lo que queda de él en un cajón.
En el cajón habita una mujer, un pedacito de sol, que no puede sentir ni ver. En ella vivo yo, sumergido en la exlusividad que me proporciona su ser.
viernes 4 de julio de 2008
Espacio
Ahora estoy desaparecido, el espacio es mi hogar furtivo. Nadie me ve ni me encuentra, desaparecí de sus vidas por completo y será hasta que yo lo decida.
He dejado a alguien colgado del tiempo, no sé si en suspenso, pero si sé que está colgado. Ahora, descuelguenlo, díganle que ya no existo más en la realidad, no hay más realidad, para él, que esta y debe conformarse con tal.
Sabes no me vas a encontrar, pues yo no quiero que me encuentres porque sencillamente me perdiste cuando estaba ubicable. Ahora te acostumbrarás a no verme, no oirme ni hablarme. Te dedicarás a leerme pues mis nuevas formas son las letras. Te acostumbrarás, lo sé, así como yo me acostumbraré a no quererte y a vivir siempre...Negro.
He dejado a alguien colgado del tiempo, no sé si en suspenso, pero si sé que está colgado. Ahora, descuelguenlo, díganle que ya no existo más en la realidad, no hay más realidad, para él, que esta y debe conformarse con tal.
Sabes no me vas a encontrar, pues yo no quiero que me encuentres porque sencillamente me perdiste cuando estaba ubicable. Ahora te acostumbrarás a no verme, no oirme ni hablarme. Te dedicarás a leerme pues mis nuevas formas son las letras. Te acostumbrarás, lo sé, así como yo me acostumbraré a no quererte y a vivir siempre...Negro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
