La habitación apesta a mentira, el hedor es insoportable y te causa náuseas. La pestilencia te genera ira y sientes que has desperdiciado tu vida, tu tiempo, tus sentimientos. Tiraste todo lo que valía en un hoyo sin fondo...
Apesta a mentira y tú...tú le sigues creyendo.
domingo 30 de noviembre de 2008
Síntoma 32
Treinta y dos minutos, la aguja del reloj se detiene y la que le sigue se desplaza lentamente hasta llegar a un punto muerto. Tras la puerta se posa ella, tras la puerta se posa él...en eso, dos manos le cubren los ojos y le dicen al oído...
-Agoniza-
-Agoniza-
jueves 27 de noviembre de 2008
Síntoma 31
¿Porqué será que aún estás adentro?, aunque el tiempo vuele sólo tú logras agitarme el corazón. Por más que con los días tu recuerdo vuele alto y sin razón no llegas a escapar con la ilusión. ¿Porqué será que te siento hasta en los huesos?, cuando veo tus fotos se me para el corazón. Por más que finjo ante los otros y digo no seguir pensando en ti, tú bien sabes que es mentira y temor. ¿Porqué será que no te siento lejos?, aunque no entres al mensajero a conversar, por más que sea poco lo que hablamos y me dices, yo siento es un montón y me basta pues te comprendo. ¿Porqué será que me quedo corto, que me asfixio en mi limitación? porque sé que hay un límite entre lo que quiero y lo que es, y en ese campo yo ya no pinto para ti...
¿Porqué será que aún estás adentro? si yo sé que nunca entraré...
¿Porqué será que aún estás adentro? si yo sé que nunca entraré...
miércoles 26 de noviembre de 2008
Síntoma 30
¿Es mucho pedir estar donde uno no puede estar?, ¿es mucho pedir poder estar tranquilo un momento, mirando los ojos que tanto dibujo?, ¿es mucho pedir pasar un minuto escuchando la melodía de su voz?, ¿es mucho pedir pasar cinco minutos sumergido en una caricia?, ¿es mucho pedir que me mientas?
Síntoma 29
Si todo está claro, si sabes que la vida es sueño y que nunca hay final... entonces, ¿qué quieres saber?
Digo yo.
Digo yo.
Síntoma 28
No te puedo responder, porque la pregunta nunca la hice yo. Si nunca pregunté, entonces, ¿qué me quieres preguntar? Si no hay pregunta, entonces, ¿qué quieres saber?
No te voy a responder porque ya sabes todo, sin que yo te haya preguntado, sin que te haya respondido. No te voy a responder...
No te quiero responder porque ya tienes la respuesta, lo sabes...
No te voy a responder porque ya sabes todo, sin que yo te haya preguntado, sin que te haya respondido. No te voy a responder...
No te quiero responder porque ya tienes la respuesta, lo sabes...
Síntoma 27
No hay respuesta si me preguntas, pero hay respuesta si yo me pregunto y tú no respondes ni preguntas. No hay respuesta a la pregunta de tu mirada y no hay pregunta a la respuesta de la mia, así jugamos a mirarnos sin nudo. No hay respuesta en mis labios y no hay pregunta en los tuyos, así nunca surgirán preguntas ni respuestas entre ambos.
Y sí, la respuesta es sí y ... ¿la pregunta?, esa la tienes tú; y sí, la respuesta eres tú.
Y sí, la respuesta es sí y ... ¿la pregunta?, esa la tienes tú; y sí, la respuesta eres tú.
martes 25 de noviembre de 2008
Síntoma 26
Bajo tus pies reposa un alma, cansada, herida; bajo tus pies la sombra de lo que alguna vez fue un soñador, alguien ilusionado.
Bajo tus pies intenta prenderse de tus tobillos alguien nuevo que intenta escalar por tus piernas y poder erguirse hasta ponerse nuevamente a tu altura...intenta ser normal.
Bajo tus pies intenta prenderse de tus tobillos alguien nuevo que intenta escalar por tus piernas y poder erguirse hasta ponerse nuevamente a tu altura...intenta ser normal.
lunes 24 de noviembre de 2008
síntoma 25
Te mengua la pena y la nostalgia invade tu ser. Explotas cohibida entre un poco de lágrimas y aquel reflejo de la pantalla te recuerda que es en vano, no puedes volver. Sueltas algunas palabras disimuladas para que no te puedan comprender pero tu lector es astuto y, te conoce, sabe que algo no está siendo normal con usted.
-Te invito a llorar-
-Te invito a llorar-
Síntoma 24
Aquel rastro de vainilla que se percibe en el aire, aquella nostálgia que rompe distancias y el saber que estás lejos de tu mundo y tu espacio recriminan tus desiciones. A pesar de todo, siempre, está ahi; a pesar de todo sigue siendo el mismo que te espera segundos, minutos, horas, dias, meses, años para decir siquiera: hola. A pesar de todo lo tienes ahí...completamente tuyo.
domingo 23 de noviembre de 2008
Síntoma 23
Cuando se pasa del usted al tú ya es tarde...y la fiebre te sigue encongiendo y de a pocos tu piel se torna amarilla y la ves naranja. Cuando se pasa del usted al tú ya es tarde...
síntoma 22
...y las hojas hicieron el minuto de silencio mientras la noche dormía pausada. De la ventana emergía aquel vapor que se difuminaba con el aire fresco de verano y a lo lejos se oía un lamento de la muerte obstinada.
sábado 22 de noviembre de 2008
Síntoma 21
Yo creí en la mirada tuya, esa de agujeros negros en el cielo; yo creí en tu sonrisa, en las luciérnagas de tus dientes; yo creí en tus murmullos, esos mudos; yo creí conocerte, pero en realidad no conozco ni mi esencia...
viernes 21 de noviembre de 2008
Síntoma 20
¿Sabías que no somos un color; sino que, más bien, somos un tono? y siempre, siempre, nuestra mezcla será...un tono. Nunca, entre los dos, habrá color... lo siento.
Síntoma 19
Ahora, dime: ¿tú qué sientes?
Hambre y un poco de frío, ¿porqué?
Por nada, yo...yo siento...yo no siento...
Hambre y un poco de frío, ¿porqué?
Por nada, yo...yo siento...yo no siento...
Síntoma 18
Sólo los sapos saben qué son los besos, pero nosotros, los gatos, sabemos que sin caricias no llegan los besos... Sapos, siempre deben haber sido gatos.
Síntoma 17
¿Quién es esa que te enconge el pecho, que no cabe en la cabeza, que te sonroja, que te desespera, que te alegra, que te ilusiona, que te hace esperar horas frente a la pantalla, que te cambia los días, que te alimenta las ganas, que te divierte en las noches, que te habla sin pena, que te escribe poesía, que te canta en arrullos, que te mira por la ventana?
¿Quién es ella, la que te mira sin verte y la que te ve sin mirarte, la que te escucha idiotecez, la que te lee barbaridades, la que te comprende en tus dudas, la que calla en silencio, la que te quita el sueño, la que te pinta sonrisas, la que te ve por ventanas, la que te sonríe desde lejos, la que te te manda besos de noche, la que sueña con el ángel?
¿Quién es, ella?
¿Quién es ella, la que te mira sin verte y la que te ve sin mirarte, la que te escucha idiotecez, la que te lee barbaridades, la que te comprende en tus dudas, la que calla en silencio, la que te quita el sueño, la que te pinta sonrisas, la que te ve por ventanas, la que te sonríe desde lejos, la que te te manda besos de noche, la que sueña con el ángel?
¿Quién es, ella?
Síntoma 16
A ti...ni con un pétalo.
A ti...ni con la mirada.
A ti...ni con las ganas.
A ti...te espero...
A ti...ni con la mirada.
A ti...ni con las ganas.
A ti...te espero...
Síntoma 15
Sudas y el pecho te apreta, el cuerpo no te es suficiente, sudas y no es suficiente. Se contrae tu pecho, como un niño en sollozos, se contre tu cuerpo y se endurece el amanecer. Te contraes y sudas, sudas vida y pierdes cordura; sudas, sudas, sudas y en eso...te endureces y el amanecer se enfría. Te endureces, como cuero viejo, te encojes.
Amanece y en tu cadáver sólo queda una grieta, de ti brotan seis alas coloridas, como el alva, se posan en la ventana y se echan a volar...una libélula y una luciérnaga con tílde...
Amanece y en tu cadáver sólo queda una grieta, de ti brotan seis alas coloridas, como el alva, se posan en la ventana y se echan a volar...una libélula y una luciérnaga con tílde...
Síntoma 14
Al paso ligero y callado de la noche va burlando al sonido de los viejos suelos de su habitación. Logra escabullirse entre las miradas de la luna y silenciosa cierra sus ojos y deja entreabierta la puerta de la sien que lleva hacia el hoyo acústico por el que se enamorará. Mira en la oscuridad de sus párpados y sólo logra percibir aquel tono rojizo y sangriento, espeluznante, que abriga la soledad de sus pupilas. Sigue caminando, sigilosa, por el cuarto, hasta llegar a la ventana y posa sus brazos sobre ella mirando hacia la luna decorada con velas y flores.
Apollada en la ventana observa como cae la nieve y la nieve observa como caen sus lágrimas, la ventana los observa llover...
Apollada en la ventana observa como cae la nieve y la nieve observa como caen sus lágrimas, la ventana los observa llover...
miércoles 19 de noviembre de 2008
Síntoma 13
La cama se vuelve aquel oasis en el desierto y te rindes sin dudarlo ante su atractiva textura. Reposas los ojos sobre la almohada y te dedicas a nada. El sueño se invita sólo y en cuestión de segundos partes en dos pedazos tu cabeza dejando de lado la cordura y entregandote, como si lo hicieras al amor, a la fantasía, para morir en ella.
martes 18 de noviembre de 2008
Síntoma 12
Ataste a una piedra las ilusiones nuevas y te paraste sobre el puente. A la soga le ataste una piedra y te ataste la soga al cuello. Soltaste la soga y esta jaló a la piedra y la piedra jaló a la soga y la soga a tu cuello y tu cuello a las ilusiones y cayeron todos juntos al mar, a morir, a bailar...a mojarse.
lunes 17 de noviembre de 2008
Síntoma 11
Pasaste de uno a dos puntos de fuga y así a tres. Ahora la perspectiva te ha cambiado, tienes una vista aérea y nada luce igual. Todos son ahora diminutos y tú, tú tienes una perspectiva real... A veces, cuando uno no puede ver la realidad por sí mismo, debe buscar el punto de fuga...
domingo 16 de noviembre de 2008
Síntoma 10
Se detuvo...
En un espasmo, en un instante, en un recuerdo. Pausa, se congela en aquel momento, en aquella luz que seguirá incansable hasta donde le lleve.
Se detuvo...
En un recuerdo, en un instante, en un espasmo. Pausa, cae, cae, cae y sólo mira al techo como sabiendo que nunca, nunca más lo tocará...
En un espasmo, en un instante, en un recuerdo. Pausa, se congela en aquel momento, en aquella luz que seguirá incansable hasta donde le lleve.
Se detuvo...
En un recuerdo, en un instante, en un espasmo. Pausa, cae, cae, cae y sólo mira al techo como sabiendo que nunca, nunca más lo tocará...
sábado 15 de noviembre de 2008
Síntoma 9
Sí, las luciérnagas bailan, tiritan junto a las estrellas que cuelgan deprimidas de aquel manto violeta y nuboso. La noche frunce el ceño y descuelga un lado de la luna, gotean sus huellas. La oscuridad le huye a las horas y deja cierto rastro perfumado de naranja en el horizonte, deprimido, moribundo.
El humo recorre el viento danzante y crea figuras abstractas que le hablan a tus ojos mientras el paso lento y pausado del tiempo te hace recordar la vejez de tus palabras. Apoyas un pie sobre la ventana y el aire acaricia tus dedos, te provoca escalofríos cálidos y nostálgicos. Tu nariz sólo puede percibir el aroma de la madre selva que cuelga inerte de la pared blanca y sucia que se conoce de memoria tus lamentos, tus sollozos y tus miradas ciegas. Tiras la cabeza para atrás y cierras los ojos, un lamento obstinado escapa por tu boca y te niegas a contemplar la noche que parece un cuadro de Van Gogh.
Suena el teléfono tan sólo dos veces y no le prestas atención, no quieres responder al pasado. Una barra naranja asoma por el monitor y lees, es lo que esperaste siempre, todo la noche. Escribes dos palabras y cierras, apagas todo y te vuelves a colgar, de los ojos, ante la noche estrellada y vuelves a prender otro cigarrillo y vuelves a sollozar, a lamentar y a mirar.
Cierras las ventanas, la cortina, pero la noche sigue ahí, latente. La noche sigue ahí, recordandote. La noche sigue ahí intentando decir, en el norte, lo que siempre tratas pero no puedes decir...
El humo recorre el viento danzante y crea figuras abstractas que le hablan a tus ojos mientras el paso lento y pausado del tiempo te hace recordar la vejez de tus palabras. Apoyas un pie sobre la ventana y el aire acaricia tus dedos, te provoca escalofríos cálidos y nostálgicos. Tu nariz sólo puede percibir el aroma de la madre selva que cuelga inerte de la pared blanca y sucia que se conoce de memoria tus lamentos, tus sollozos y tus miradas ciegas. Tiras la cabeza para atrás y cierras los ojos, un lamento obstinado escapa por tu boca y te niegas a contemplar la noche que parece un cuadro de Van Gogh.
Suena el teléfono tan sólo dos veces y no le prestas atención, no quieres responder al pasado. Una barra naranja asoma por el monitor y lees, es lo que esperaste siempre, todo la noche. Escribes dos palabras y cierras, apagas todo y te vuelves a colgar, de los ojos, ante la noche estrellada y vuelves a prender otro cigarrillo y vuelves a sollozar, a lamentar y a mirar.
Cierras las ventanas, la cortina, pero la noche sigue ahí, latente. La noche sigue ahí, recordandote. La noche sigue ahí intentando decir, en el norte, lo que siempre tratas pero no puedes decir...
Síntoma 8
Quieres correr descalzo por el arcoiris y gritar por los vientos del norte que te quedan pocos segundos de vida, vas arrojando flores al horizonte y la sonrisa que tienes en la cara te cuenta secretos en cada oído, los ojos se te despedazan con el viento que acaricia tu pelo y sonrroja tus pupilas, vas creyendo en tus sentimientos mientras te desintegras con cada rayo de luz que va creando mayor trecho en el arcoiris, la humedad te roza la conciencia y duermes en movimiento al paso ligero de las aves migratorias.
Tiras al suelo el último trecho de los siete colores y le robas al duende de su olla, sustraes cinco monedas y te largas en picada por las calles, buscas de puerta en puerta y tocas timbre por timbre. Regalas una moneda a un mendigo para que no tenga más carencias, como las tuyas. Regalas una segunda moneda a un niño para que realize sus fantacias, no como tú. Regalas una tercera a un anciano para que compre un poco más de vida, a ti te queda poca. Regalas una cuarta a un loco para que compre cordura, que a ti te falta. Guardas una quinta y última para ti, para comprar amor...
-Levantate, estás tarde, tienes clase a las diez-
Te vas volando, al norte, con las otras aves.
Tiras al suelo el último trecho de los siete colores y le robas al duende de su olla, sustraes cinco monedas y te largas en picada por las calles, buscas de puerta en puerta y tocas timbre por timbre. Regalas una moneda a un mendigo para que no tenga más carencias, como las tuyas. Regalas una segunda moneda a un niño para que realize sus fantacias, no como tú. Regalas una tercera a un anciano para que compre un poco más de vida, a ti te queda poca. Regalas una cuarta a un loco para que compre cordura, que a ti te falta. Guardas una quinta y última para ti, para comprar amor...
-Levantate, estás tarde, tienes clase a las diez-
Te vas volando, al norte, con las otras aves.
Síntoma 7
¿El loco es el que está loco o somos nosotros los que estamos locos?, ¿qué posibilidades hay de esperar lo inesperado y no perderlo todo en el proceso?, ¿porqué esperar a alguien que nunca llegará?, ¿vale la pena tanto esfuerzo, si al final, como siempre, nunca llegas a recibir nada?
Este síntoma comienza con estas preguntas y luego...sólo atinas a responder.
Este síntoma comienza con estas preguntas y luego...sólo atinas a responder.
jueves 13 de noviembre de 2008
Síntoma 6
En eso asoma aquella luz familiar, la esperanza. Todo cambia de brillo y la luz fría se torna cálida, como en verano.
Sonries y te sientas, vomitas unas cuantas palabras, te cambia el semblante, tus mejillas rompen con la gravedad y te sientes tibio. Algo renace.
Te ruborizas y se alegra el día, rees haber encontrado la cura de nuevo.
Tu cuerpo sigue enfermo, pero sigues sin saberlo...
Sonries y te sientas, vomitas unas cuantas palabras, te cambia el semblante, tus mejillas rompen con la gravedad y te sientes tibio. Algo renace.
Te ruborizas y se alegra el día, rees haber encontrado la cura de nuevo.
Tu cuerpo sigue enfermo, pero sigues sin saberlo...
martes 11 de noviembre de 2008
Síntoma 5
La cabeza se te partió en dos, no sabes ni donde mirar y lo viejo quieres volverlo nuevo y lo nuevo lo quieres desgastar.
Desvías tus pasos del camino sincero, aunque no te llevaba muy lejos, te vas por el camino más corto y que te lleva sin trabas hacia el mismo pozo en el que estuviste y del que te fue dificil salir. Desvías tu mirada de los sueños y te dedicas a perseguir recuerdos y a crear fantasías nuevas en base a cosas muertas, a suposiciones, a rumores.
Desvías tus oídos de la suave música de tu alma, lo único puro que queda de tu putrefacto ser, lo único que no te pertenece lo está vertiendo en aquella vacija rota en la que alguna vez depositaste tus esperanzas.
Desvías tu interes y tus fuerzas hacia auqella persona que arroja al viento todo lo que recibe, y te sientes vacío, vuelas con lo que ofreces y caes al suelo como si fueras un objeto más, pesado.
Después de desviar todo lo que desvías, la puerta te pega en la cara y el viento te sopla de manera raspante llegando a mover tus gestos, tus facciones, tu piel.
Caes al suelo, inherte, pálido y te das cuenta de que el error es siempre el mismo, has perdido y has entregado esa parte de ti que nunca entregas, has perdido, has entregado aquello que guardabas, has perdido...
Desvías tus pasos del camino sincero, aunque no te llevaba muy lejos, te vas por el camino más corto y que te lleva sin trabas hacia el mismo pozo en el que estuviste y del que te fue dificil salir. Desvías tu mirada de los sueños y te dedicas a perseguir recuerdos y a crear fantasías nuevas en base a cosas muertas, a suposiciones, a rumores.
Desvías tus oídos de la suave música de tu alma, lo único puro que queda de tu putrefacto ser, lo único que no te pertenece lo está vertiendo en aquella vacija rota en la que alguna vez depositaste tus esperanzas.
Desvías tu interes y tus fuerzas hacia auqella persona que arroja al viento todo lo que recibe, y te sientes vacío, vuelas con lo que ofreces y caes al suelo como si fueras un objeto más, pesado.
Después de desviar todo lo que desvías, la puerta te pega en la cara y el viento te sopla de manera raspante llegando a mover tus gestos, tus facciones, tu piel.
Caes al suelo, inherte, pálido y te das cuenta de que el error es siempre el mismo, has perdido y has entregado esa parte de ti que nunca entregas, has perdido, has entregado aquello que guardabas, has perdido...
lunes 10 de noviembre de 2008
Síntoma 4
¿Cómo se siente el viento por allá? estarán en pleno invierno, te vas a congelar. Acá se siente frío, húmedo; entraremos en pleno verano y me voy a congelar, el aire aca se siente como nostalgia.
Síntoma 3
Cuando todo se derrumba, cuando el castillo de arena que se hizo se viene abajo con la primera ola, cuando todo se humedece de abajo a arriba y se desprende como grumos de azúcar. Cuando la inmensidad del nudo te aplasta la garganta, cuando el trayecto deja de ser fluído y se empelota la masa, cuando tus ideas despedazan lo poco de cordura que quedaba y cuando te brillan los ojos no por alegría y no por tristeza sino por impotencia, se refleja en tu mirada esa pizca de desgracia que pinta no sólo tu rostro sino también tu alma.
Cuando todo se derrumba y sabes que estás lejos de poder tocar el sol con los dedos, cuando te das cuenta de que lo nuevo es nuevo y es trabajoso, cuando lo nuevo amenaza tu pasado y tu futuro...
Cuando...tienes miedo de olvidarte...
Cuando todo se derrumba y sabes que estás lejos de poder tocar el sol con los dedos, cuando te das cuenta de que lo nuevo es nuevo y es trabajoso, cuando lo nuevo amenaza tu pasado y tu futuro...
Cuando...tienes miedo de olvidarte...
domingo 9 de noviembre de 2008
Síntoma 2
El sonido del timbre hace ruborizar las mejillas que estaban siendo invadidas por las ojeras. Un espasmo hace que las piernas se muevan como resortes y te pongas de pie en un salto perfecto, en cuestión de fracciones de un segundo. El tronco le sigue al miembro inferior y ya estás de pie, mueves una pierna y lo mismo haces con la otra, repites la acción unas 7 veces con un total de 14 movimientos. Tus manos tiemblan un instante mientras se cogen de la perilla y atinan a girarla, se abre la puerta y te protegen las rejas. Miras, callas, calor...
Mueves tu mano derecha, firme, temblorosa. Abres lo único que te protegía y...entra.
Se acomoda en el sofá y tú en el brazo de este, miras y te mira. Habla, tú no hablas mas que con los ojos. Sobre ti caen gotas frías que resbalan por tu frente y dejan un rastro ardiente de angustia, sigues mirando. Habla y habla y tú solo hablas lo necesario, mas que nada miras. Habla y te mira, se miran.
Ardes, miras, sueñas, deliras. Miras y te miran y sigues siendo mirado mientras miras.
Caes inconsciente y tienes los ojos abiertos, sigues mirando y tal vez a ti ya no te miran.
Los ojos se te han nublado y quien te mira suelta la lanza que te traspasa y te encoje de dolor. Inconsciente e inerte miras, miras, miras.
Te han flechado, con pasado, con engaños, con nuevas mentiras viejas. Estás condenado a delirar y caer en el mismo pozo del que te sacaron y en eso... suena el timbre y abren la puerta, abren la reja, la cierran, te protege, cierran la puerta, se ha ido y la ilusión ha desaparecido.
-¿Quién era?-
- Quien te mira.-
Volteas.
-Te están endulzando.-
-¿Y el timbre?-
-¿Qué timbre?.-
-¿Oye, me miras?-
Y sigues inconsciente...
Mueves tu mano derecha, firme, temblorosa. Abres lo único que te protegía y...entra.
Se acomoda en el sofá y tú en el brazo de este, miras y te mira. Habla, tú no hablas mas que con los ojos. Sobre ti caen gotas frías que resbalan por tu frente y dejan un rastro ardiente de angustia, sigues mirando. Habla y habla y tú solo hablas lo necesario, mas que nada miras. Habla y te mira, se miran.
Ardes, miras, sueñas, deliras. Miras y te miran y sigues siendo mirado mientras miras.
Caes inconsciente y tienes los ojos abiertos, sigues mirando y tal vez a ti ya no te miran.
Los ojos se te han nublado y quien te mira suelta la lanza que te traspasa y te encoje de dolor. Inconsciente e inerte miras, miras, miras.
Te han flechado, con pasado, con engaños, con nuevas mentiras viejas. Estás condenado a delirar y caer en el mismo pozo del que te sacaron y en eso... suena el timbre y abren la puerta, abren la reja, la cierran, te protege, cierran la puerta, se ha ido y la ilusión ha desaparecido.
-¿Quién era?-
- Quien te mira.-
Volteas.
-Te están endulzando.-
-¿Y el timbre?-
-¿Qué timbre?.-
-¿Oye, me miras?-
Y sigues inconsciente...
Estás resaqueado de soñar, ya no sólo te embriagas con ilusiones sino que comienzas a fumar deseos y a inyectarte esperanzas. Eres un adicto ... a lo irreal.
martes 4 de noviembre de 2008
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