La moda se acomoda en tus dientes, en la colgante agonía nívea de tus porcelanas.
Mujer, deberías tener en cuenta la plasticidad de tu sonrisa.
No sonrías para congelar el cielo, congela tu miedo.
Cristal arañado por ligeras lloviznas, me aleja tu herida.
Recolectora de habas, regálame una mirada que me desvista.
Moja tu pies en mis ojos, humedece tus labios, seca distancias.
Bastará con que digas...
lunes 2 de febrero de 2009
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