domingo 1 de febrero de 2009

Estado de ánimo 6

Te siento incluso en el olor de las hiedras, en cada palpitar de mis fosas, en cada estremecida nasal. Eres el complemento perfecto del aire, demensialmente corrosiva. Imperceptiblemente dulce, miel del llanto.

Te siento incluso entre las fibras de las sábanas, acomodada entre el espacio, ciñéndote a la forma. Mujer celeste te sientan bien las rayas como te sientan bien los ojos.

Te siento incluso al ver la tarde, entre el astro moribundo y el silencio. Entre mis dedos y mis culpas, entre el entender y decidir, entre el rojo y tus labios.

Te siento incluso en el sonido, raspante. Emprendes un baile, sudoroso, brutal. Eres semejante a la voz del mar, al canto desesperado, a mi alma.

Te siento incluso sin probarte, brillante. Amargo trozo de dulzura te llevas las flores y me dejas el tallo.


Simplemente deseo verte, muchacha de ojos tristes.