domingo 25 de enero de 2009

Estado de ánimo 5

Sigo esperando, ya no sé ni qué espero, es una suerte de azar consciente. Un coctail de sentimientos errantes, mezclados entre negatividad, cierto grado de incomodidad que se vuelve perpetua. Una inquietud que no se apacigua con nada, nisiquiera la idea del futuro calma la sed de presente. Estoy fuera de control, mental; felizmente mi cuerpo actúa por sí solo y correctamente. Me desespero, como si algo fuera a suceder, pero nada pasa ni pasará.

Ya no sé ni porqué escribo, nada tiene tanto sentido como antes. No encuentro palabras, adjetivos, significados. Todo está tan mezclado que es difícil digerir por partes, no entiendo. Sigo pensando pero nada resuelvo...

Respóndeme, decidete...

Ya no quiero seguir sentado.

lunes 19 de enero de 2009

Estado de ánimo 4

No te entiendo, trato, lo juro; pero no te entiendo...

Trato, trato, trato...¿no ves?

Soy tu espejo.

domingo 18 de enero de 2009

Estado de ánimo 3

Busco, incansablemente, entre la separación de las veredas, entre la corteza de los árboles, entre las gotas de lluvia, entre la inmensidad de la noche, entre cada curva de las nubes, entre mis propios ojos...pero no encuentro.

Busco, a ciegas, entre la multitud, incapacitado; sigo esperando, el caracol sigue andando, pero no tengo noción alguna de su avance ni de su dirección: ¿cuando llegará?

Espero, caminando, en círculos...

sábado 17 de enero de 2009

Estado de ánimo 2

Cierto, todo me jode, hasta el paso del viento.

Cada minuto se hace eterno, el día parece nunca poder llegar a noche y la noche luce callada, irritablemente sucia. La suciedad colectiva de las hojas, el violeta del cielo, los matices fríos de la luna, el canto silencioso de los grillos, el ritmo del aire y tus ojos tras la pantalla. Todo, todo se compone por t, o, d, o, y termina en una incomprensible, pero precisa, ambigüedad. Estoy, suspendido, entre tus líneas y mis diagonales, estamos perdidos, ciertamente...

jueves 15 de enero de 2009

Estado de ánimo 1

Parece innecesario, pero lo persivo de otra manera. A pesar de una negativa, contundente como fue aquella: ¿porqué ha de seguir yo sintiendo lo mismo y apuntando a lo mismo?

Parece más sencillo de lo que es, al menos a mi me parece, tal vez porque nunca me ha tocado estar en los zapatos en los que deseo estar.

Está oscilando entre comodidad e incomodidad, es más bien prácticamente un estado alterado de consciencia. Es una especie de normalidad convenida, falsa, persuasiva. Aquella normalidad, tranquilidad, camuflada entre sonrisas y frases que no llevan nisiquiera a la perdición. Aquella sensación estable pero que es violada repentinamente por cierta calentura en el pecho, congestión gris, presión torácica e irremediable malestar, tumulto inexistente, opresor de calma.

Cierto impedimento para realizar una respiración normal y constante; aquella nostalgia inconcebible, sin lógica; cierto grado de depresión, cierta dependencia. Momento inoportuno de creatividad, aquella facilidad para cambiar rostros, voces, gestos, sonrisas. Me parece verla siempre, en las avenidas, en autos, en los aires, en mis sábanas. Aquella disposición a fantasear.

La extrañas cada segundo, deseas poder tocar su pelo, sus manos, su piel, su cara; deseas verla a los ojos, sonreirle, acariciarla; deseas escucharla, horas, sin importar que diga, así no te agrade; deseas estar cerca, siquiera en el mismo sofá, mirándose, sin hablar; deseas pasar cada milésima con ella, pero no puedes. Deseas poder encontrar en alguna ventana o en alguna frase al aire aquello que tanto deseas escuchar, quieres romperte los oídos escuchándolo una y otra vez para poder saltar en un pie, quieres poder sentirte igual y sentirte correspondido, buscas reciprocidad sin límites. En pocas palabras, buscas sentir lo que sabes, esa persona, no te puede dar. Son pocas razones, que tal vez para ti no luzcan como razones. Hay cierta indisposición, una ruptura, un cambio de figura. Hay algo, que no sabes y nunca sabrás...

martes 13 de enero de 2009

Diagnóstico 3

Soy aquello que mi propia conciencia no quiere reconocer como yo. Dentro de todo, soy culpable de todo aquello que sucede a mi alrededor, de cada insignificante palabra que escuchan mis oídos, de cada efímera mirada, de cada inconsistente toque.

Soy el artesano de lo que estoy viviendo, cada pequeña relación, cada espacio en el que ando, todo, todo está construido y maquinado. Las posiciones que adopto, todo, en sí, es un montaje. Tengo que convivir y ser equitativo entre un lado racional (marginado) y otro sentimental (manipulador). A fin de cuentas, sabrán, están siendo parte de una obra, sin saber que son personajes y escenario.

Dentro de todo lo que he sentido, a lo largo de setenta síntomas, es rescatable y precisa la apreciación de que el amor es simplemente un estado de ánimo que se convierte en rutina. No es capa de una sensación que no llega a ser un sentimiento, es más bien, un pequeño lapso de tiempo en que experimentas lo más fútil que existe, es el momento en que crees estar sintiendo, pero, a decir verdad, yo, yo lo calificaría como un malestar.

En resumen, examinando los otros dos diagnósticos, dados por una parte diferente de mi ... concluyo que, la razón por la cual todo resulta ser gris es únicamente por aquella parte manipuladora de mi personalidad, la única solución es oprimirla y liberar la racional; pero, siempre hay un pero, es una forma enfermiza y completamente emocionante de vivir, algo que no todos hacen, por temor a pasar lo que yo paso, por temor a vivir diambulando entre la mediocridad, el dolor y la tristeza ...

Soy, en conclusión, un ejemplo de insanidad.

lunes 12 de enero de 2009

Diagnóstico 2

Eres el culpable de todo lo que sucede, dejaste abierta la puerta a la imaginación y dejaste que tome control de la situación. En ti habita un niño, encerrado en un cuarto, con látex, crayolas, temperas, óleos, acrílicos, arcilla, yeso, plumones, etc. Tu ser interior es una composición abstracta repleta de color, abundante en subjetivismo y escasa de realismo. Sueles ser aquello que todos quisieran ser, manejas una vida que todos anhelan llevar, pero, por ser cobardes no lo hacen. Eres, a fin de cuentas, envidiable. En sí, logras encajar un mundo dentro de otro, ese mundo que todos quieren conocer...pero que no ven.

viernes 9 de enero de 2009

Diagnóstico 1

Llega a un punto en que pierde todo el sentido, acumula sensaciones en su interior que no permiten un cierto análisis consiente y razonable sobre lo que siente. A decir verdad, está expuesto de manera sumamente peligrosa a las emociones, siempre lo ha estado, es una carga volátil de impulsos y sensaciones que, de alguna forma u otra, terminan por manejarlo al igual que un ebrio conduce un vehículo. Es un ser inconsciente, errante, que no aprende del dolor ni de las experiencias, sólo acumula recuerdos y es incapaz de diseccionar aquello que alguna vez hizo mal para no volverlo a repetir. Es una especie de maquina, incorregible, dañada, disfuncional. Acostumbrado al pesar, a arrastrar, a cargar. Evade cualquier tipo de cura. Está dispuesto a pasar una y otra vez por el mismo lugar, camino, a sentir la misma fría sensación de invierno incluso cuando es verano. Es, en conclusión, un cúmulo incorregible. No se encuentra solución inmediata a tan grande fracaso biológico y funcional. Al parecer, la única causa es él mismo, hay cierto patrón erróneo en su composición esencial. De aquella causa no se encuentra cura, al parecer luce igual y completamente aceptable, pero, aún no se logra encontrar aquello que lo hace...diferente.

jueves 8 de enero de 2009

Síntoma 70

La manipulasión lo lleva a un arranque de ansiedad, impulsividad, de la que escapa con una frase flotante, incierta, esclavisante. Aquellos ojos brillan ante su azaña, saliba al punto de volverse una lengua, sabe lo que ha logrado, su juego dio resultado. El trabajo psicológico fue perfecto, está hipnotizado, está rendido. Ella se avalanza sobre la presa, menguada, logra capturarla entre sus brazos.

-Lo que nunca supo o sabrá es que aquella presa estuvo siempre envenenada, por venganza, por ella.-

Síntoma 69

De un árbol cuelgan las uvas a las que arrancaste el racimo, rompiendo el cuadro de gravedad que rige sobre todo lo natural. Despojas de magia al mago y lo sumerges en un ridículo insoportable, al punto de que se suicide. Le robas al cuadro los colores, dejas solo lineas, ritmos, composición. Te robas cada pedazo existente, material, para arrojarlo, pero siempre, siempre, dejas lo esencial...

martes 6 de enero de 2009

Síntoma 68

Inquietud de por medio, te muerdes las uñas, no paras de pensar y aquel cosquilleo en el pecho te arrebata...
Caminas, piensas, caminas, piensas y tus sueños se desprenden del sudor, te acogen tus lamentos, das rienda suelta a tus fantasias imaginando historias del quizás...
Tienes la palabra en la boca y la ilusión en los ojos, los labios secos bien pegados y la mirada de un cocainómano, fija y errante...
Te acercas y te pegas a su oído, desgarras tus labios y de ti escapa la plabra, se desprende el beso y tocas su oído, tu mirada se seca y de ti nace un niño...

Síntoma 67

Una gota de descuido cae en el vaso y va tornando el contenido de un color grisáceo. Una gota contra millones de partículas, una gota empolva el vaso...

lunes 5 de enero de 2009

Síntoma 66

En la oscuridad que brinda aquella lámpara se depositan todas las sugestiones que te causa la noche. La humedad y lo lúgubre hacen tiritar tus huesos, te encuentras sumergido bajo tus sábanas, sudoroso y pálido, sabes que tras la puerta se encuentra esperando. El miedo se coge de tus piernas y se escabulle entre tus bellos, te mira, distante y callada, como la noche. Te observa, eres su foco y punto de fuga, te conviertes en aquel punto de quiebre de la historia, aquel que toma la decisión de hacerlo o no, de equivocarte o acertar. Pero ella te sigue mirando, sin hablar, sin gesto alguno, y tú, sigues tiritando...

Síntoma 65

El compás de los ciegos es único, único en el mundo, equilibrio e imaginación, interpretación, desciframiento, decodificación, análisis, imagen, idea, mensaje, significado, respuesta, todo en un solo paso...
El compás de los ciegos se pierde en su mirada...

domingo 4 de enero de 2009

Síntoma 64

Blanco, blanco,blanco con un poco de negro, gris, un poco más de gris, gris con un poco de negro, negro con un poco de gris, negro, negro...Luz, luz, medio tono, medio tono, medio tono oscuro, oscuridad, sombra, sombra...

Síntoma 63

Tus noches parada en ángulos rectos, hechos a medida de tus pies, de tu contraposto, de tu descaro. Bajo las luces se esconde la moral que escapa de tus ojos, aquella inocencia de la que abunda ausencia, la simpleza que pierdes con cada paso. Parada, a veces descalza, parada...
como tú sola te sabes parar.

Síntoma 62

Tus palabras sin significado.
Tus besos sin sabor.
Tus mentiras con sabor a verdad.
Tus miradas ciegas.
Tus sonrisas plásticas.
Tus gestos, actitudes, de jebe.
Tus abrazos abiertos.
Tus cariños sin calor.
Todo, todo me dejó vacío.

viernes 2 de enero de 2009

Síntoma 61

Ojos de pluma, flotantes y suaves, que apuntan, verdes, sobre el ocaso.
Distintos sobre todos los ojos, verdes, como el alma.
Distantes en la verde realidad del tiempo y de su espacio.
Fríos como los besos que no se despegan de tu boca.